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El Hermano Nectario María

David R. Chacón Rodríguez

La deuda que tiene contraída la comunidad venezolana con el Hermano Nectario María es incalculable, porque a este humilde y eximio hijo de la Congregación de San Juan Bautista de La Salle[1], quien se consagró a servir a Venezuela con el mayor desinterés, se debe con justicia, por una parte, el maravilloso despertar y florecimiento de la devoción y culto a la Virgen en Venezuela; y por otra, al acopio de sus investigaciones históricas donde testimonia su didáctica magistral, debido a la originalidad de su pensamiento, donde conjuga su universalismo intelectual con el  innegable y gran amor que siempre manifestó por Venezuela.

No es muy común encontrar  en el mundo ejemplos como el suyo, en el que las humanidades y las ciencias se imbriquen, tan profundamente, como su propio devenir individual.

La incipiente educación que se impartía en Barquisimeto a principios de siglo, hizo que un grupo de destacados caballeros de aquella distinguida sociedad, preocupados por la formación de sus hijos, resolvieran la creación de un colegio de primera y segunda enseñanza. El alma y propulsor de esta idea fue, entre otros, el comerciante francés, don Eduardo Lindheimer, quien insinuó confiar el nuevo establecimiento a la congregación fundada por Juan Bautista de La Salle (1651-1719).

Una vez superados  los múltiples tropiezos, el plantel se inauguró el 16 de febrero de 1913, con los Hermanos Facundo Tomás (Simón Sáiz y Espiga) como  Director, Juan (Asclepíades Jean), Arístides (Arístide Bruno) y Urbano (Gelín Jean Baptiste). Después de unos diez y ocho días de clase, llegaron los Hermanos Luis Eduardo (César Augusto Darquéa) y Nectario María (Louis Alfred Silvano Pratlong Bonicell Gal). 

Este pequeño grupo de religiosos llega a Barquisimeto a ejercer el apostolado de la educación,  influenciados por las ideas pedagógicas de su fundador; introdujeron algunas reformas en la enseñanza tradicional, postulando una formación para la vida: práctica, racional y progresiva,  mediante la creación de hábitos intelectuales y morales, que pusieran de manifiesto la salud e integridad de los sentidos, complementando la educación intelectual y espiritual con la educación física.

Ellos tomaban en cuenta la naturaleza del niño y las necesidades sociales en que debe moverse el alumno para orientar la labor intelectual, y personal, del propio educando, prescribiendo métodos analíticos, sintéticos e intuitivos, prácticos y concretos que permitieran una constante laboriosidad, mediante un procedimiento interrogativo, tan adecuado para despertar el interés y mantener la atención del discípulo.

Como ya hemos visto, en  este grupo de fundadores llegó el Hermano Nectario María, el jueves 6 de marzo de 1913, cuando apenas tenía  25 años de edad, y aunque contaba con  una sólida formación lograda en afamados Institutos Europeos, estuvo destinado a la enseñanza de los niños y a impartir las clases de la rama de mineralogía.

Era tan incesante su actividad, que además de la docencia, se dedicaba también a la práctica del deporte. A él le debemos que en 1917, emprendiera la entusiasta fundación en el Instituto La Salle, del club  Girardot B.B.C[2]., el primer equipo de base-ball que se fundó en el Estado Lara, llegando a ser uno de los de mayor fama y prestigio en aquellos años. Igualmente, desde 1915 consagró su tiempo al estudio de los yacimientos fosilíferos del Estado Lara, reconociendo fundamentalmente, el cerro de Guardagallo, a 2 km., al N.O. de Santa Rosa y del Río Turbio; la quebrada del Totumo que nace en el cerro del mismo nombre, al Nordeste de San Miguel y forma los principios de la Ruezga; la quebrada del Mamón; el Zanjón de Marcolino, entre San Miguel y Cubiro; Zanjón de la Represa, al pie del Cerro Gordo (a 905 mts. de altura) a la derecha y Cerro Cojo o del Cocuy (698 mts. de altura) a la izquierda, en el Norte de la ciudad, en donde la quebrada de Carorita atraviesa la quebrada de la Ruezga; Yacimiento del Potrero, al Norte de Bobare; Yacimiento de la Quebrada de las Raíces y de las Faldas cerca de Guadalupe, al Norte de Quibor. En ellos encontró restos de una representativa fauna Venezolana correspondiente a los períodos  plioceno y  pleistoceno: Megaterios, Toxodontes, Astrapoterios, Mylodon, Cervus, etc. Pero lamentablemente, para nuestro país, la carencia de elementos de comparación y la ausencia de obras de consulta, hicieron que se contrataran los servicios del Doctor George Gaylord Simpson curador del  The American Museum of Natural History of  New York, con el fin de hacer una expedición conjunta con el Hermano Nectario María. La visita del  Doctor Simpson fue muy fructífera para él, pues gracias a ella, permitió enriquecer las colecciones del Museo de Historia de Nueva York  y la del Señor H.S. Scarritt. Asímismo, el publicar los siguientes trabajos:  Estudios de los vertebrados fósiles en Venezuela, Los Indios Kamaracotos (Tribu caribe de la Guayana Venezolana), Vernacular Names of  South American Mammals, Some Caribe Indian Mammals Names, etc. El Museo La Salle de Barquisimeto fue testigo mudo de esos hallazgos.

Es conveniente hacer notar, que según el contrato realizado por el Ministro de Fomento, Dr. Manuel R. Egaña, con  The American Museum of Natural History of  New York, dicha institución se comprometía a organizar y armar los fósiles encontrados, así como a  realizar un estudio completo de las piezas que se le remitieran (80 grandes cajones). Y después de ésto, devolver para el Museo de Ciencias de Caracas, la mitad de todo lo recibido, debidamente preparado, para su inmediata exhibición. Pero el referido convenio no se cumplió, y sólo enviaron a Caracas, el material casi inservible, que no pudieron clasificar.

Cuando se realizó la Gran Feria Exposición de Barquisimeto, a mediados de diciembre de 1940, se expuso en el local que actualmente ocupa el hospital Luis Gómez López el famoso Megaterium Larensis, el encargado de responder a las peticiones e inquietudes de los numerosos visitantes fue el joven alumno Luis Antonio Herrera Campíns. Entre el grupo de personalidades concurrentes al acto, estuvo presente el Doctor Rafael Antonio Caldera Rodríguez. Al conocerlo, Luis Herrera quedó tan gratamente impresionado, que al poco tiempo entró a formar filas en el Partido Social Cristiano COPEI.  Siendo, pues, este feliz acontecimiento el inicio de una larga amistad entre estos dos líderes de la Democracia Cristiana, quienes con el correr de los años ocuparían la primera Magistratura Nacional.

El Hermano Nectario fue ante todo y por sobre todo, un maestro, un pedagogo que sufrió, profundamente, por la deficiencia y menosprecio de los cimientos morales de nuestra nacionalidad en la enseñanza escolar, y por eso luchó hasta el cansancio para tratar de proporcionar a los profesores  y alumnos una más extensa e intensa formación ciudadana, facilitándoles una gran variedad de  textos adaptados a las exigencias de la nueva pedagogía moderna. Esta preocupación lo llevó a escribir casi desde la adolescencia[3]. Sus primeras contribuciones fueron los apuntes a las materias atinentes al bachillerato, las cuales, comenzó a publicar en fascículos, en el periódico El Impulso de Barquisimeto, buscando siempre lo que él llamaba la síntesis sistemática.

A la historia penetró a través de la enseñanza, cuando sus superiores le ordenaron que se ocupase de la cátedra de Historia de América. Al  señalársele el texto guía que debía usar, al Hermano le pareció deficiente, y pensó que era mejor elaborar uno de acuerdo a su formación pedagógica, partiendo del principio que:

Ce que l’on conçoit bien s’énonce clairement

Et les mots pour le dire arrivent aisément…

De ahí, nació su primera obra destinada a la enseñanza escolar, y aunque editado por un sistema primitivo de producción, tuvo una excelente acogida en los distintos centros de formación.

Seis años después de su llegada, el 30 de abril de 1919, el fervor con que se consagró a la enseñanza le ocasionó un cansancio mental debido a su fatigante labor.

Poco tiempo después, una disposición del Gobierno Nacional[4] que prohibía enseñar materias relacionadas con la nacionalidad a quien no fuese oriundo de Venezuela[5], hizo que se ausentara de las aulas. El Hermano Nectario María, no se amilanó y concentró sus mejores esfuerzos a realizar notables trabajos en el  campo de la  investigación.

El producto de esta nueva etapa, no se hizo esperar, y al poco tiempo dio a conocer una serie de libros escritos para beneficio de la juventud, tales como, su famosa Historia Elemental de Venezuela (1927), la cual fue objeto de los más enaltecedores comentarios, provenientes de notables pedagogos e historiadores; más tarde, publica la Historia Superior de Venezuela y la Historia General de Venezuela, la Geografía de Venezuela (1929); al año siguiente, los Mapas Físico de Venezuela, Político de Venezuela, General de Venezuela, Físico y Político del Estado Lara, Geológico del mismo Estado; y  más tarde,  la Historia de América.

A la investigación histórica, llegó por la devoción Mariana. Cuando su inmenso deseo por glorificar a la Madre de Dios,  lo llevó en 1915, a realizar unas investigaciones con el fin de esclarecer y escribir de manera documentada la historia de la Virgen en Venezuela; es decir, la relación histórica de los santuarios que le son dedicados y las advocaciones, bajo las cuales es honrada.

El 3 de mayo de 1922, el Hermano Nectario María, edita en la revista Excelsior, órgano de la Sociedad literaria La Salle, de Barquisimeto, sus primeras investigaciones sobre la Virgen,  bajo el título La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare, y en junio de ese mismo año, da a la luz otro artículo con el título María Santísima de Coromoto, Protectora e iniciadora de las misiones  de indios en Venezuela, con una  ilustración a color de la imagen de Nuestra Señora de Coromoto. Todos estos trabajos fueron firmados con el seudónimo de H. Chonei Mereigua, que en lengua indígena significaba Hijo de María, y estaban destinados a difundir el conocimiento, renovación y aumento de la fe en toda la República. De ambas publicaciones, el diario El Impulso, hizo una separata de cincuenta ejemplares.

Durante las vacaciones escolares de ese año, el Hermano Nectario María decide viajar a Guanare con el fin de buscar la documentación que le permitiera probar  la aparición de la Virgen.

Después de superar ciertos escollos, fija entonces el viaje rumbo a Acarigua. Al llegar a la quebrada de San Rafael el auto se atascó en el lecho arenoso de su cauce, y ante la imposibilidad de salir, resolvió ir caminando hasta el pueblo más cercano, San Rafael de Guasduas. Cuando llegó,  encontró que a pesar de su total estado de abandono, aún se hallaba en pie parte de la iglesia del pueblo, y decide ver sus archivos. Al entrar a la sacristía, observa que en la pared estaba un armario con la puerta entreabierta, y sin darse cuenta que un enjambre de abejas había formado panales en él, abrió la  puerta, partiéndolos en dos. Las abejas se alborotaron, y molestas por su atrevimiento, mostraron su enojo picándolo por todas las partes visibles.

Ante este lamentable acontecimiento, el Hermano Nectario María inmediatamente afirmó su fe y confianza en la Madre de Dios, diciendo: Confío en la Santísima Virgen María, que nada me pasará; he venido a trabajar por ella, en Ella me fío, pues nada acontece sin permiso de Dios.

Seguidamente, de acuerdo  con el criterio popular se puso chimó en las heridas y luego se frotó con dos hierbas diferentes. Y, como él mismo afirmaba: ¡Santo Remedio!, ni siquiera experimentó la agudeza de los pinchazos, evitando así, la hinchazón. Es más, a causa de las inyecciones de ácido pícrico recibido con las picadas de las abejas, eliminó el dolor de cabeza que continuamente padecía (desde la congestión cerebral, que casi lo lleva a las puertas del sepulcro como consecuencia de su agotamiento mental).

 Al respecto, hay una anécdota que él siempre me relataba y, creo oportuno recordar: En las vacaciones de agosto de 1913, los hermanos fueron de paseo a la quebrada de Barro Negro, en Duaca. Durante la comida, a la sombra de un majestuoso tamarindo, hablando de una cosa y otra, se preguntaron ¿Cuál de los seis sería el primero en ir a la eternidad?. Como el Hermano Nectario siempre había tenido achaques de salud, y que, por lo visto, era el más enfermo del grupo, inmediatamente, el Hermano Facundo, clavó su vista en él y en tono enfático, le expresó: seguramente será Usted. El Hermano Nectario sorprendido por esta invectiva, quedó estupefacto, y al correr de los años vio  con tristeza como les sobrevivió a todos.

Luego, viaja a Caracas con el fin de buscar en el Archivo Arzobispal la documentación de 1668, de Juan Caldera de Quiñones, Juez Eclesiástico que había ordenado el primer Sumario Jurídico de la Aparición de Nuestra Señora de Coromoto, con los testigos oculares de esos acontecimientos. Si bien es cierto, que después de revisar y escudriñar montones de legajos, no consiguió los documentos buscados, encontró bajo un armario que estaba en el rincón de la sala del recinto, el manuscrito  del  Libro Secreto de la visita  del Obispo Mariano Martí. Al abrirlo, observó, que  los comejenes lo tenían casi destruido y pululaban por todas partes.

Después de comprobar históricamente el hecho de la Aparición estudiando los datos aportados en el Sumario Jurídico que lleva por título: Información de la Aparición y Milagros de María Santísima de Coromoto, Titular y Patrona de la Ciudad de Guanare, sita en su Iglesia Parroquial, recibida en visita por el señor doctor don Carlos Herrera, Cura Rector de la Santa Iglesia Catedral, Examinador Sinodal, Vicario Superintendente y Visitador General de este Obispado, por el Ilustrísimo Señor don Juan García Abadiano, dignísimo Obispo de esta Provincia de Venezuela, del Consejo de Su Majestad. Hecho por febrero del año de 1746[6]. El resultado  de sus investigaciones, las da a conocer el Hermano Nectario María, el 8 de diciembre de 1924, cuando publica La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare (Venezuela) y Orígenes Portugueseños;  donde expone de una manera amena e interesante, el trabajo realizado en los Archivos de Caracas y de los pueblos del Estado Portuguesa, en especial los de la curia de Guanare.    

Con ocasión  de cumplirse en 1928,  el Cuatricentenario de la fundación de la ciudad de Coro (1528-1928), el Episcopado Venezolano decretó el  II Congreso Mariano Nacional. En esa asamblea, el Hermano Nectario María dio a conocer el manuscrito de su nueva obra Venezuela Mariana. Relación Histórica compendiada de las imágenes más célebres de la Santísima Virgen en Venezuela, en donde bosqueja,  históricamente,  las grandes manifestaciones  de la Santísima Virgen María que iluminan el cielo patrio, desde los albores del descubrimiento hasta el esplendor glorioso de esa fecha,  y el fundamento histórico de esas manifestaciones. Durante el discurso que pronunció en la Catedral de Coro, el 11 de diciembre de ese mismo año, propuso que se reconociera y proclamara a la Virgen de Coromoto como Patrona de Venezuela, por ser la única verdadera Aparición, lo que le hacía tener primacía sobre las demás advocaciones.

Años después, en 1935, gracias a las diligencias y al arduo trabajo de investigación del Hermano Nectario María, se localizó el lugar exacto de la providencial Aparición de Nuestra Madre, gloria y honor de nuestra raza, que por la fausta  noche del 8 de septiembre de 1652, se le presentó al representante autóctono de nuestro pueblo aborigen, dejando una imagen como  perenne recuerdo de su visita al  suelo patrio.

En 1948, a los 60 años de edad, es enviado al Archivo General de Indias de Sevilla, y a otros repositorios de Europa con el fin de buscar la documentación que facilitara la dilucidación del lugar exacto de la fundación de Barquisimeto en el sitio primitivo de Buría, y aunque los documentos no le permitieron llegar a una conclusión definitiva, logró publicar la Historia de la Fundación de Barquisimeto, la cual obtuvo por unanimidad,  el premio municipal de prosa que otorga el Concejo Municipal de Caracas al mejor trabajo publicado en aquel año.

En ella exponía de manera concluyente, que la ciudad fue fundada la segunda quincena de mayo de 1552, ya que el 29 de abril, Juan de Villegas informa, que dentro de 10 días saldrá de El Tocuyo a fundar La Nueva Segovia, existiendo un  testimonio indubitable de que el 17 de junio, ya la ciudad tenía esencia  jurídica.

Jubilado de la docencia activa, el Hermano Nectario María se consagró con acucia y perseverancia a la Investigación Histórica buscando con su mirada escrutadora en los rancios infolios que moran en los archivos de aquende y allende, la documentación referente al descubrimiento, conquista, colonización e independencia de nuestro país.

Para realizar esta proficua labor el Hermano Nectario recorrió con ejemplar perseverancia los archivos de Colombia (Bogotá), España (Barcelona, Cáceres, Cádiz, El Viso, Madrid, Mérida, Segovia, Sevilla, Simancas y Trujillo), Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia,  Portugal y Santo Domingo, y en cada uno de ellos, desempolvó esos amarillentos e ilegibles  legajos que guardan con celosa avaricia tantos datos ignorados.

El trabajo que realizó en el Archivo General de Indias, comprende tres aspectos esenciales: el primero, la formación de un  fichero a base de los documentos que se refieren a Venezuela en las distintas secciones del mencionado repositorio. Estas fichas ascienden  a 112.623 (29.855 páginas), desglosadas de la siguiente manera: Audiencia de  Santo Domingo: 36.246 fichas  (10.626 páginas);  Audiencia de Caracas: 50.668 fichas  (11.896 páginas);  Audiencia de   Santa Fe: 9.042  fichas (2.598  páginas); Sección  Estado:2.476  fichas  (773 páginas);  Sección  Juzgado Arribadas:  12.359  fichas (3.681 páginas); Sección Correo de Ultramar: 1.832 fichas (281 páginas); el segundo, la transcripción de la documentación fichada, la cual es conocida con el nombre de la colección Traslados del Hermano Nectario María, la cual sobrepasa los 1.561 volúmenes, divididos en 18 colecciones, a saber: Independencia, tomos 1 al 62; Fundación de Trujillo, tomos  63 al 80; Barinas, tomos  81 al 116; Los Andes, tomos 117 al 168; Mérida, tomos 169 al 229;  Cumaná, tomos  230 al 343; Caracas, tomos  344 al 543; Enseñanza, tomos 544 al 549; Valencia, tomos 550 al 563; San Cristóbal, tomos 564 al 573; Maracaibo, tomos 574 al 644; Ejército Expedicionario de Costa Firme, tomos 645 al 1396; Los Belzares,  tomos 1397 al 1434; Archivo Miguel La Torre, tomos 1435 al 1488; Archivo Archidiocesano de Caracas,  tomos 1489 al 1492; British Museum, tomos 1493 al 1506; Gobernadores, tomos 1507 al 1513; Varios, tomos 1514 al 1561; y el tercero, se circunscribe a la edición de más de 376 obras, producto de esta titánica actividad, donde estudió los más importantes aspectos, personajes, y pueblos de la vida venezolana.

Como podemos observar, este insigne maestro es un caso asombroso, pues dedicó sin reparo y sin recelo alguno, todas sus fuerzas y energías durante los años más lozanos de su existencia, incluyendo sus ocios y vacaciones, a la enseñanza y educación; por eso, sus alumnos en Barquisimeto le llamaban el Cheremeco, conocido mejor como el pájaro carpintero, pues era tan perenne su dinamismo que al mismo tiempo investigaba en bibliotecas, indagaba, transcribía, desenterraba fósiles,  dibujaba mapas,  dictaba conferencias, dirigía edificaciones,  discernía,  exploraba archivos, publicaba libros, viajaba al interior y al exterior del país, en busca de datos y además...oraba.

Una vez al preguntarle la razón de sus logros y éxitos, nos dijo de la manera más sincera: Amar y trabajar por Venezuela guiado por la mano de Nuestra Señora de Coromoto.

No quiero terminar estos párrafos,  sin antes dar a conocer que cuando Luis A. Herrera Campíns publicó en marzo de 1957, su obra Frente a 1958,  los Hnos. Nectario María y Gaudencio Eloy, consideraron que era el mejor análisis de la situación reinante en el país, difundiendo un mensaje de aliento ante la transición esperada, por esta razón decidieron contribuir a la implantación de nuestra democracia, distribuyendo este valioso informe entre los militares que se levantaron el 1º de enero de 1958, especialmente el grupo liderizado por el entonces capitán Juan Vicente Tineo Arismendi.

Nunca imaginaron, aquella  pléyade de hombres ilustres, que conformaban la Junta solicitante de ese grupo escogido de brillantes y meritorios profesores que impartieron con constancia y abnegación todo su saber, sembrando en las almas de aquellos jóvenes la semilla fecunda que al germinar y crecer dieron sus mejores frutos en hombres de virtud y valer, en todas las ramas del saber.

Su periplo vital culmina 3 de octubre 1986 en el colegio La Salle de la Colina de Caracas, faltándole apenas veinticinco días para entrar en los 99 años, 755 días antes de cumplir el siglo, apenas 27 lunas.

[1] San Juan Bautista de La Salle Möet, nació en Reims, Francia el 30 de abril de 1651. Falleció en la madrugada del viernes santo, 7 de abril de 1719. Vivió 67 años. Esta Congregación fue fundada el lunes 24 de junio de 1680 por Juan Bautista de La Salle con la finalidad de remediar en lo posible la ignorancia del pueblo y sus funestas consecuencias. En el artículo primero de las reglas comunes de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, conocidas también como regla segunda de los Hermanos, fue redactada por el Santo en 1694, y al describir el fin y necesidad del Instituto, lo define de la siguiente manera: El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas es una Sociedad en la que se hace profesión el dar escuela gratuitamente. Los miembros de esta Instituto se llamarán Hermano, y nunca permitirán que se les llame de otro modo. Más adelante, en el tercero agrega: el fin de este Instituto es dar cristiana educación a los niños, y con este objeto tiene las escuelas, para que, estando los niños por mañana y tarde bajo la dirección de los maestros, puedan éstos enseñarles a vivir bien, instruyéndolos de nuestra santa religión, inspirándoles las máximas cristianas, y darles así la educación que les conviene; El Papa Benedicto XVIII, en la Bula de aprobación del Instituto fechada el 26 de enero de 1725, afirma que: El celo por la educación de la niñez según las reglas de la ley cristiana deberá ser el principal carácter y espíritu de éste Instituto.  De manera que podemos concluir que los Hermanos son, fundamentalmente, maestros y su misión es enseñar.

[2] C.F.: Azpárren, Raúl.: Génesis de nuestro béisbol. Citado por el José Antero Núñez y Alfredo Méndez en su obra Años dorados del béisbol en Venezuela. 1917- 1945. Caracas. JAN Editor. 1992; p. 139-140. 

[3] Cuando apenas tenía catorce años de edad redactó su primer folleto: Historique de la Famille Pratlong d’Hyelzas (La historia de la  familia Pratlong, en Hyelzas), ciudad situada al Sur de Francia.

[4] Circular del Ministerio de Instrucción Pública Nº 1.174 del 7 de julio de 1924 disponiendo que sólo pueden ser servidas por profesores venezolanos las cátedras de Geografía de Venezuela, Historia de Venezuela y de América, Instrucción Cívica, Himno Nacional y Cantos Escolares, por estar vinculadas en dichas materias los principios fundamentales de la Nación. En ella se expresaba textualmente: De acuerdo con lo preceptuado en el artículo 13 de la Ley Orgánica de la Instrucción, el Despacho de Instrucción Pública ha dispuesto, por ahora, que sólo podrán ser servidas por profesores venezolanos, las cátedras siguientes: Geografía de Venezuela, Historia de Venezuela y de América, Instrucción Cívica, Himno Nacional y Cantos Escolares. Sírvase hacerlo conocer de los directores de institutos y cátedras de enseñanza primaria, secundaria y normalista de esta circunscripción escolar. Dios y Federación. Rubén González. (Vease: Memoria que el Ministro de Instrucción Pública presenta al Congreso Nacional en sus sesiones ordinarias de 1925. Contiene la actuación del Despacho en el año civil de 1924. Caracas. Litografía de Comercio de 1925. Documento Nº 39, p. 79).

[5] Olvidándose que la primera Geografía de Venezuela había sido escrita por un italiano, el Coronel Agustín Codazzi; que el gran divulgador de la naturaleza venezolana, fue un alemán, Alejandro de Humboldt,  que el fundador de los estudios sistematizados de nuestra naturaleza se llamó Adolfo Ernst, nacido también en Alemania; que el primer geógrafo que hizo la división fisiográfica a Venezuela, fue el germano Guillermo Stevens; y que el hombre que logró la metodización de los estudios botánicos en Venezuela fue el naturalista Henry Francois Pittier.

[6]Este manuscrito se encuentra en el Archivo del Obispo de Guanare. Véase la transcripción paleográfica de este documento en Nuestra Señora de Coromoto. Patrona de Venezuela. Caracas: Litografía Tecnocolo. A.C. Venezuelaa la Virgen de Coromoto. 1996. p. 126-140. y en Virgen de Coromoto. Patrona de Venezuela. Edición especial de La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto del Hermano Nectario María y la inclusión de Pensamientos Marianos del Papa Juan Pablo II. Apéndice: Investigación de David R. Chacón Rodríguez. (recoge una serie de datos históricos sobre La Virgen de Coromoto a partir de 1953, año en el cual concluye su estudio el Hermano Nectario María, hasta el momento actual). 1966. 160 p. Véase: Documento que prueba el hecho histórico de la Aparición de Nuestra Señora de Coromoto. p. 82-109.


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