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Exprésate
El
Hermano Nectario María David
R. Chacón Rodríguez
La
deuda que tiene contraída la comunidad venezolana con el Hermano Nectario María
es incalculable, porque a este humilde y eximio hijo de la Congregación de San
Juan Bautista de La Salle[1],
quien se consagró a servir a Venezuela con el mayor desinterés, se debe con
justicia, por una parte, el maravilloso despertar y florecimiento de la devoción
y culto a la Virgen en Venezuela; y por otra, al acopio de sus investigaciones
históricas donde testimonia su didáctica magistral, debido a la originalidad
de su pensamiento, donde conjuga su universalismo intelectual con el
innegable y gran amor que siempre manifestó por Venezuela. No
es muy común encontrar en el mundo
ejemplos como el suyo, en el que las humanidades y las ciencias se imbriquen,
tan profundamente, como su propio devenir individual. La
incipiente educación que se impartía en Barquisimeto a principios de siglo,
hizo que un grupo de destacados caballeros de aquella distinguida sociedad,
preocupados por la formación de sus hijos, resolvieran la creación de un
colegio de primera y segunda enseñanza. El alma y propulsor de esta idea fue,
entre otros, el comerciante francés, don Eduardo Lindheimer, quien insinuó
confiar el nuevo establecimiento a la congregación fundada por Juan Bautista de
La Salle (1651-1719). Una
vez superados los múltiples
tropiezos, el plantel se inauguró el 16 de febrero de 1913, con los Hermanos
Facundo Tomás (Simón Sáiz y Espiga) como
Director, Juan (Asclepíades Jean), Arístides (Arístide Bruno) y Urbano
(Gelín Jean Baptiste). Después de unos diez y ocho días de clase, llegaron
los Hermanos Luis Eduardo (César Augusto Darquéa) y Nectario María (Louis
Alfred Silvano Pratlong Bonicell Gal). Este
pequeño grupo de religiosos llega a Barquisimeto a ejercer el apostolado de la
educación, influenciados por las ideas pedagógicas de su fundador;
introdujeron algunas reformas en la enseñanza tradicional, postulando una
formación para la vida: práctica, racional y progresiva,
mediante la creación de hábitos intelectuales y morales, que pusieran
de manifiesto la salud e integridad de los sentidos, complementando la educación
intelectual y espiritual con la educación física. Ellos
tomaban en cuenta la naturaleza del niño y las necesidades sociales en que debe
moverse el alumno para orientar la labor intelectual, y personal, del propio
educando, prescribiendo métodos analíticos, sintéticos e intuitivos, prácticos
y concretos que permitieran una constante laboriosidad, mediante un
procedimiento interrogativo, tan adecuado para despertar el interés y mantener
la atención del discípulo. Como
ya hemos visto, en este grupo de
fundadores llegó el Hermano Nectario María, el jueves 6 de marzo de 1913,
cuando apenas tenía 25 años de
edad, y aunque contaba con una sólida
formación lograda en afamados Institutos Europeos, estuvo destinado a la enseñanza
de los niños y a impartir las clases de la rama de mineralogía. Era
tan incesante su actividad, que además de la docencia, se dedicaba también a
la práctica del deporte. A él le debemos que en 1917, emprendiera la
entusiasta fundación en el Instituto La Salle, del club
Girardot B.B.C[2].,
el primer equipo de base-ball que se fundó en el Estado Lara, llegando a ser
uno de los de mayor fama y prestigio en aquellos años. Igualmente, desde 1915
consagró su tiempo al estudio de los yacimientos fosilíferos del Estado Lara,
reconociendo fundamentalmente, el cerro de Guardagallo, a 2 km., al N.O. de
Santa Rosa y del Río Turbio; la quebrada del Totumo que nace en el cerro del
mismo nombre, al Nordeste de San Miguel y forma los principios de la Ruezga; la
quebrada del Mamón; el Zanjón de Marcolino, entre San Miguel y Cubiro; Zanjón
de la Represa, al pie del Cerro Gordo (a 905 mts. de altura) a la derecha y
Cerro Cojo o del Cocuy (698 mts. de altura) a la izquierda, en el Norte de la
ciudad, en donde la quebrada de Carorita atraviesa la quebrada de la Ruezga;
Yacimiento del Potrero, al Norte de Bobare; Yacimiento de la Quebrada de las Raíces
y de las Faldas cerca de Guadalupe, al Norte de Quibor. En ellos encontró
restos de una representativa fauna Venezolana correspondiente a los períodos
plioceno y pleistoceno:
Megaterios, Toxodontes, Astrapoterios, Mylodon, Cervus, etc. Pero
lamentablemente, para nuestro país, la carencia de elementos de comparación y
la ausencia de obras de consulta, hicieron que se contrataran los servicios del
Doctor George Gaylord Simpson curador del The American Museum of Natural History of New York, con el fin de hacer una expedición conjunta
con el Hermano Nectario María. La visita del
Doctor Simpson fue muy fructífera para él, pues gracias a ella, permitió
enriquecer las colecciones del Museo de Historia de Nueva York
y la del Señor H.S. Scarritt. Asímismo, el publicar los siguientes
trabajos: Estudios de los
vertebrados fósiles en Venezuela, Los Indios Kamaracotos (Tribu caribe de la
Guayana Venezolana), Vernacular Names of South
American Mammals, Some Caribe Indian Mammals Names, etc. El Museo La Salle de
Barquisimeto fue testigo mudo de esos hallazgos. Es
conveniente hacer notar, que según el contrato realizado por el Ministro de
Fomento, Dr. Manuel R. Egaña, con The
American Museum of Natural History of New
York, dicha institución se comprometía a organizar y armar los fósiles
encontrados, así como a realizar
un estudio completo de las piezas que se le remitieran (80 grandes cajones). Y
después de ésto, devolver para el Museo de Ciencias de Caracas, la mitad de
todo lo recibido, debidamente preparado, para su inmediata exhibición. Pero el
referido convenio no se cumplió, y sólo enviaron a Caracas, el material casi
inservible, que no pudieron clasificar. Cuando
se realizó la Gran Feria Exposición de Barquisimeto, a mediados de diciembre
de 1940, se expuso en el local que actualmente ocupa el hospital Luis
Gómez López el famoso Megaterium
Larensis, el encargado de responder a las peticiones e inquietudes de los
numerosos visitantes fue el joven alumno Luis Antonio Herrera Campíns. Entre el
grupo de personalidades concurrentes al acto, estuvo presente el Doctor Rafael
Antonio Caldera Rodríguez. Al conocerlo, Luis Herrera quedó tan gratamente
impresionado, que al poco tiempo entró a formar filas en el Partido Social
Cristiano COPEI. Siendo, pues, este
feliz acontecimiento el inicio de una larga amistad entre estos dos líderes de
la Democracia Cristiana, quienes con el correr de los años ocuparían la
primera Magistratura Nacional. El
Hermano Nectario fue ante todo y por sobre todo, un maestro, un pedagogo que
sufrió, profundamente, por la deficiencia y menosprecio de los cimientos
morales de nuestra nacionalidad en la enseñanza escolar, y por eso luchó hasta
el cansancio para tratar de proporcionar a los profesores
y alumnos una más extensa e intensa formación ciudadana, facilitándoles
una gran variedad de textos
adaptados a las exigencias de la nueva pedagogía moderna. Esta preocupación lo
llevó a escribir casi desde la adolescencia[3]. Sus primeras contribuciones fueron los apuntes a las
materias atinentes al bachillerato, las cuales, comenzó a publicar en fascículos,
en el periódico El Impulso de
Barquisimeto, buscando siempre lo que él llamaba la síntesis sistemática. A
la historia penetró a través de la enseñanza, cuando sus superiores le
ordenaron que se ocupase de la cátedra de Historia de América. Al
señalársele el texto guía que debía usar, al Hermano le pareció
deficiente, y pensó que era mejor elaborar uno de acuerdo a su formación pedagógica,
partiendo del principio que: Ce
que l’on conçoit bien s’énonce clairement Et
les mots pour le dire arrivent aisément… De
ahí, nació su primera obra destinada a la enseñanza escolar, y aunque editado
por un sistema primitivo de producción, tuvo una excelente acogida en los
distintos centros de formación. Seis
años después de su llegada, el 30 de abril de 1919, el fervor con que se
consagró a la enseñanza le ocasionó un cansancio mental debido a su fatigante
labor. Poco
tiempo después, una disposición del Gobierno Nacional[4]
que prohibía enseñar materias relacionadas con la nacionalidad a quien no
fuese oriundo de Venezuela[5],
hizo que se ausentara de las aulas. El Hermano Nectario María, no se amilanó y
concentró sus mejores esfuerzos a realizar notables trabajos en el
campo de la investigación. El
producto de esta nueva etapa, no se hizo esperar, y al poco tiempo dio a conocer
una serie de libros escritos para beneficio de la juventud, tales como, su
famosa Historia Elemental de Venezuela (1927), la cual fue objeto de los más
enaltecedores comentarios, provenientes de notables pedagogos e historiadores; más
tarde, publica la Historia Superior de Venezuela y la Historia General de
Venezuela, la Geografía de Venezuela (1929); al año siguiente, los Mapas Físico
de Venezuela, Político de Venezuela, General de Venezuela, Físico y Político
del Estado Lara, Geológico del mismo Estado; y
más tarde, la Historia de
América. A
la investigación histórica, llegó por la devoción Mariana. Cuando su inmenso
deseo por glorificar a la Madre de Dios, lo
llevó en 1915, a realizar unas investigaciones con el fin de esclarecer y
escribir de manera documentada la historia de la Virgen en Venezuela; es decir,
la relación histórica de los santuarios que le son dedicados y las
advocaciones, bajo las cuales es honrada. El
3 de mayo de 1922, el Hermano Nectario María, edita en la revista Excelsior,
órgano de la Sociedad literaria La Salle, de Barquisimeto, sus primeras
investigaciones sobre la Virgen, bajo
el título La Maravillosa Historia de
Nuestra Señora de Coromoto de Guanare, y en junio de ese mismo año, da a
la luz otro artículo con el título María
Santísima de Coromoto, Protectora e iniciadora de las misiones de indios en Venezuela, con una
ilustración a color de la imagen de Nuestra Señora de Coromoto.
Todos estos trabajos fueron firmados con el seudónimo de H. Chonei Mereigua, que en lengua indígena significaba Hijo
de María, y estaban destinados a difundir el conocimiento, renovación y
aumento de la fe en toda la República. De ambas publicaciones, el diario El
Impulso, hizo una separata de cincuenta ejemplares. Durante
las vacaciones escolares de ese año, el Hermano Nectario María decide viajar a
Guanare con el fin de buscar la documentación que le permitiera probar
la aparición de la Virgen. Después
de superar ciertos escollos, fija entonces el viaje rumbo a Acarigua. Al llegar
a la quebrada de San Rafael el auto se atascó en el lecho arenoso de su cauce,
y ante la imposibilidad de salir, resolvió ir caminando hasta el pueblo más
cercano, San Rafael de Guasduas. Cuando llegó,
encontró que a pesar de su total estado de abandono, aún se hallaba en
pie parte de la iglesia del pueblo, y decide ver sus archivos. Al entrar a la
sacristía, observa que en la pared estaba un armario con la puerta
entreabierta, y sin darse cuenta que un enjambre de abejas había formado
panales en él, abrió la puerta,
partiéndolos en dos. Las abejas se alborotaron, y molestas por su atrevimiento,
mostraron su enojo picándolo por todas las partes visibles. Ante
este lamentable acontecimiento, el Hermano Nectario María inmediatamente afirmó
su fe y confianza en la Madre de Dios, diciendo: Confío en la Santísima Virgen María, que nada me pasará; he venido a
trabajar por ella, en Ella me fío, pues nada acontece sin permiso de Dios. Seguidamente,
de acuerdo con el criterio popular
se puso chimó en las heridas y luego se frotó con dos hierbas diferentes. Y,
como él mismo afirmaba: ¡Santo Remedio!,
ni siquiera experimentó la agudeza de los pinchazos, evitando así, la hinchazón.
Es más, a causa de las inyecciones de ácido pícrico recibido con las picadas
de las abejas, eliminó el dolor de cabeza que continuamente padecía (desde la
congestión cerebral, que casi lo lleva a las puertas del sepulcro como
consecuencia de su agotamiento mental). Al
respecto, hay una anécdota que él siempre me relataba y, creo oportuno
recordar: En las vacaciones de agosto de 1913, los hermanos fueron de paseo a la
quebrada de Barro Negro, en Duaca. Durante la comida, a la sombra de un
majestuoso tamarindo, hablando de una cosa y otra, se preguntaron ¿Cuál de los
seis sería el primero en ir a la eternidad?. Como el Hermano Nectario siempre
había tenido achaques de salud, y que, por lo visto, era el más enfermo del
grupo, inmediatamente, el Hermano Facundo, clavó su vista en él y en tono enfático,
le expresó: seguramente será Usted.
El Hermano Nectario sorprendido por esta invectiva, quedó estupefacto, y al
correr de los años vio con
tristeza como les sobrevivió a todos. Luego,
viaja a Caracas con el fin de buscar en el Archivo Arzobispal la documentación
de 1668, de Juan Caldera de Quiñones, Juez Eclesiástico que había ordenado el
primer Sumario Jurídico de la Aparición de Nuestra Señora de Coromoto, con
los testigos oculares de esos acontecimientos. Si bien es cierto, que después
de revisar y escudriñar montones de legajos, no consiguió los documentos
buscados, encontró bajo un armario que estaba en el rincón de la sala del
recinto, el manuscrito del Libro Secreto de la visita
del Obispo Mariano Martí. Al abrirlo, observó, que
los comejenes lo tenían casi destruido y pululaban por todas partes. Después
de comprobar históricamente el hecho de la Aparición estudiando los datos
aportados en el Sumario Jurídico que lleva por título: Información de la Aparición y Milagros de María Santísima de
Coromoto, Titular y Patrona de la Ciudad de Guanare, sita en su Iglesia
Parroquial, recibida en visita por el señor doctor don Carlos Herrera, Cura
Rector de la Santa Iglesia Catedral, Examinador Sinodal, Vicario Superintendente
y Visitador General de este Obispado, por el Ilustrísimo Señor don Juan García
Abadiano, dignísimo Obispo de esta Provincia de Venezuela, del Consejo de Su
Majestad. Hecho por febrero del año de 1746[6].
El resultado de sus
investigaciones, las da a conocer el Hermano Nectario María, el 8 de diciembre
de 1924, cuando publica La Maravillosa
Historia de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare (Venezuela) y Orígenes
Portugueseños; donde expone de
una manera amena e interesante, el trabajo realizado en los Archivos de Caracas
y de los pueblos del Estado Portuguesa, en especial los de la curia de Guanare.
Con
ocasión de cumplirse en 1928,
el Cuatricentenario de la fundación de la ciudad de Coro (1528-1928), el
Episcopado Venezolano decretó el II
Congreso Mariano Nacional. En esa asamblea, el Hermano Nectario María dio a
conocer el manuscrito de su nueva obra Venezuela
Mariana. Relación Histórica compendiada de las imágenes más célebres de la
Santísima Virgen en Venezuela, en donde bosqueja,
históricamente, las grandes
manifestaciones de la Santísima
Virgen María que iluminan el cielo patrio, desde los albores del descubrimiento
hasta el esplendor glorioso de esa fecha, y
el fundamento histórico de esas manifestaciones. Durante el discurso que
pronunció en la Catedral de Coro, el 11 de diciembre de ese mismo año, propuso
que se reconociera y proclamara a la Virgen de Coromoto como Patrona de
Venezuela, por ser la única verdadera Aparición, lo que le hacía tener primacía
sobre las demás advocaciones. Años
después, en 1935, gracias a las diligencias y al arduo trabajo de investigación
del Hermano Nectario María, se localizó el lugar exacto de la providencial
Aparición de Nuestra Madre, gloria y honor de nuestra raza, que por la fausta
noche del 8 de septiembre de 1652, se le presentó al representante autóctono
de nuestro pueblo aborigen, dejando una imagen como
perenne recuerdo de su visita al suelo
patrio. En
1948, a los 60 años de edad, es enviado al Archivo General de Indias de
Sevilla, y a otros repositorios de Europa con el fin de buscar la documentación
que facilitara la dilucidación del lugar exacto de la fundación de
Barquisimeto en el sitio primitivo de Buría, y aunque los documentos no le
permitieron llegar a una conclusión definitiva, logró publicar la Historia de la Fundación de Barquisimeto, la cual obtuvo por
unanimidad, el premio municipal de
prosa que otorga el Concejo Municipal de Caracas al mejor trabajo publicado en
aquel año. En
ella exponía de manera concluyente, que la ciudad fue fundada la segunda
quincena de mayo de 1552, ya que el 29 de abril, Juan de Villegas informa, que
dentro de 10 días saldrá de El Tocuyo a fundar La Nueva Segovia, existiendo un
testimonio indubitable de que el 17 de junio, ya la ciudad tenía esencia
jurídica. Jubilado
de la docencia activa, el Hermano Nectario María se consagró con acucia y
perseverancia a la Investigación Histórica buscando con su mirada escrutadora
en los rancios infolios que moran en los archivos de aquende y allende, la
documentación referente al descubrimiento, conquista, colonización e
independencia de nuestro país. Para
realizar esta proficua labor el Hermano Nectario recorrió con ejemplar
perseverancia los archivos de Colombia (Bogotá), España (Barcelona, Cáceres,
Cádiz, El Viso, Madrid, Mérida, Segovia, Sevilla, Simancas y Trujillo),
Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia,
Portugal y Santo Domingo, y en cada uno de ellos, desempolvó esos
amarillentos e ilegibles legajos
que guardan con celosa avaricia tantos datos ignorados. El
trabajo que realizó en el Archivo General de Indias, comprende tres aspectos
esenciales: el primero, la formación de un
fichero a base de los documentos que se refieren a Venezuela en las
distintas secciones del mencionado repositorio. Estas fichas ascienden
a 112.623 (29.855 páginas), desglosadas de la siguiente manera: Audiencia
de Santo Domingo: 36.246 fichas
(10.626 páginas); Audiencia de Caracas:
50.668 fichas (11.896 páginas);
Audiencia de
Santa Fe: 9.042 fichas
(2.598 páginas); Sección Estado:2.476 fichas (773 páginas);
Sección Juzgado Arribadas: 12.359 fichas
(3.681 páginas); Sección Correo de
Ultramar: 1.832 fichas (281 páginas); el segundo, la transcripción de la
documentación fichada, la cual es conocida con el nombre de la colección Traslados del Hermano Nectario María, la cual sobrepasa los 1.561
volúmenes, divididos en 18 colecciones, a saber: Independencia, tomos 1 al 62; Fundación
de Trujillo, tomos 63 al 80; Barinas,
tomos 81 al 116; Los Andes,
tomos 117 al 168; Mérida, tomos 169
al 229; Cumaná, tomos 230 al
343; Caracas, tomos 344 al 543; Enseñanza,
tomos 544 al 549; Valencia, tomos 550
al 563; San Cristóbal, tomos 564 al
573; Maracaibo, tomos 574 al 644; Ejército
Expedicionario de Costa Firme, tomos 645 al 1396; Los
Belzares, tomos 1397 al 1434; Archivo Miguel La Torre, tomos 1435 al 1488; Archivo Archidiocesano de Caracas,
tomos 1489 al 1492; British Museum,
tomos 1493 al 1506; Gobernadores,
tomos 1507 al 1513; Varios, tomos 1514
al 1561; y el tercero, se circunscribe a la edición de más de 376 obras,
producto de esta titánica actividad, donde estudió los más importantes
aspectos, personajes, y pueblos de la vida venezolana. Como
podemos observar, este insigne maestro es un caso asombroso, pues dedicó sin
reparo y sin recelo alguno, todas sus fuerzas y energías durante los años más
lozanos de su existencia, incluyendo sus ocios y vacaciones, a la enseñanza y
educación; por eso, sus alumnos en Barquisimeto le llamaban el Cheremeco,
conocido mejor como el pájaro carpintero, pues era tan perenne su dinamismo que
al mismo tiempo investigaba en bibliotecas, indagaba, transcribía, desenterraba
fósiles, dibujaba mapas, dictaba conferencias, dirigía edificaciones,
discernía, exploraba
archivos, publicaba libros, viajaba al interior y al exterior del país, en
busca de datos y además...oraba. Una
vez al preguntarle la razón de sus logros y éxitos, nos dijo de la manera más
sincera: Amar y trabajar por Venezuela
guiado por la mano de Nuestra Señora de Coromoto. No
quiero terminar estos párrafos, sin
antes dar a conocer que cuando Luis A. Herrera Campíns publicó en marzo de
1957, su obra Frente a 1958,
los Hnos. Nectario María y Gaudencio Eloy, consideraron que era el mejor
análisis de la situación reinante en el país, difundiendo un mensaje de
aliento ante la transición esperada, por esta razón decidieron contribuir a la
implantación de nuestra democracia, distribuyendo este valioso informe entre
los militares que se levantaron el 1º de enero de 1958, especialmente el grupo
liderizado por el entonces capitán Juan Vicente Tineo Arismendi. Nunca
imaginaron, aquella pléyade de
hombres ilustres, que conformaban la Junta solicitante de ese grupo escogido de
brillantes y meritorios profesores que impartieron con constancia y abnegación
todo su saber, sembrando en las almas de aquellos jóvenes la semilla fecunda
que al germinar y crecer dieron sus mejores frutos en hombres de virtud y valer,
en todas las ramas del saber. Su
periplo vital culmina 3 de octubre 1986 en el colegio La Salle de la Colina de
Caracas, faltándole apenas veinticinco días para entrar en los 99 años, 755 días antes de cumplir el siglo, apenas
27 lunas. [1]
San Juan Bautista de La Salle Möet, nació en Reims, Francia el 30 de abril
de 1651. Falleció en la madrugada del viernes santo, 7 de abril de 1719.
Vivió 67 años. Esta Congregación fue fundada el lunes 24 de junio de 1680
por Juan Bautista de La Salle con la finalidad de remediar en lo posible la
ignorancia del pueblo y sus funestas consecuencias. En el artículo primero
de las reglas comunes de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, conocidas
también como regla segunda de los Hermanos, fue redactada por el Santo en
1694, y al describir el fin y necesidad del Instituto, lo define de la
siguiente manera: El Instituto de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas es una Sociedad en la que se hace
profesión el dar escuela gratuitamente. Los miembros de esta Instituto se
llamarán Hermano, y nunca permitirán que se les llame de otro modo. Más
adelante, en el tercero agrega: el fin
de este Instituto es dar cristiana educación a los niños, y con este
objeto tiene las escuelas, para que, estando los niños por mañana y tarde
bajo la dirección de los maestros, puedan éstos enseñarles a vivir bien,
instruyéndolos de nuestra santa religión, inspirándoles las máximas
cristianas, y darles así la educación que les conviene; El Papa
Benedicto XVIII, en la Bula de aprobación del Instituto fechada el 26 de
enero de 1725, afirma que: El celo por
la educación de la niñez según las reglas de la ley cristiana deberá ser
el principal carácter y espíritu de éste Instituto.
De manera que podemos concluir que los Hermanos son,
fundamentalmente, maestros y su misión es enseñar. [2]
C.F.: Azpárren, Raúl.: Génesis de
nuestro béisbol. Citado por el José Antero Núñez y Alfredo Méndez
en su obra Años dorados del béisbol
en Venezuela. 1917- 1945. Caracas. JAN Editor. 1992; p. 139-140. [3]
Cuando apenas tenía catorce años de edad redactó su primer folleto: Historique
de la Famille Pratlong d’Hyelzas (La historia de la
familia Pratlong, en Hyelzas), ciudad situada al Sur de Francia. [4]
Circular del Ministerio de Instrucción Pública Nº 1.174 del 7 de julio de
1924 disponiendo que sólo pueden ser servidas por profesores venezolanos
las cátedras de Geografía de Venezuela, Historia de Venezuela y de América,
Instrucción Cívica, Himno Nacional y Cantos Escolares, por estar
vinculadas en dichas materias los principios fundamentales de la Nación. En
ella se expresaba textualmente: De
acuerdo con lo preceptuado en el artículo 13 de la Ley Orgánica de la
Instrucción, el Despacho de Instrucción Pública ha dispuesto, por ahora,
que sólo podrán ser servidas por profesores venezolanos, las cátedras
siguientes: Geografía de Venezuela, Historia de Venezuela y de América,
Instrucción Cívica, Himno Nacional y Cantos Escolares. Sírvase hacerlo
conocer de los directores de institutos y cátedras de enseñanza primaria,
secundaria y normalista de esta circunscripción escolar. Dios y Federación.
Rubén González. (Vease: Memoria que el Ministro de Instrucción Pública
presenta al Congreso Nacional en sus sesiones ordinarias de 1925. Contiene
la actuación del Despacho en el año civil de 1924. Caracas. Litografía de
Comercio de 1925. Documento Nº 39, p. 79). [5]
Olvidándose que la primera Geografía de Venezuela había sido escrita por
un italiano, el Coronel Agustín Codazzi; que el gran divulgador de la
naturaleza venezolana, fue un alemán, Alejandro de Humboldt, que el fundador de los estudios sistematizados de nuestra
naturaleza se llamó Adolfo Ernst, nacido también en Alemania; que el
primer geógrafo que hizo la división fisiográfica a Venezuela, fue el
germano Guillermo Stevens; y que el hombre que logró la metodización de
los estudios botánicos en Venezuela fue el naturalista Henry Francois
Pittier. [6]Este
manuscrito se encuentra en el Archivo del Obispo de Guanare. Véase la
transcripción paleográfica de este documento en Nuestra Señora de
Coromoto. Patrona de Venezuela. Caracas: Litografía Tecnocolo. A.C.
Venezuelaa la Virgen de Coromoto. 1996. p. 126-140. y en Virgen
de Coromoto. Patrona de Venezuela. Edición especial de La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto del Hermano
Nectario María y la inclusión de Pensamientos Marianos del Papa Juan Pablo
II. Apéndice: Investigación de David R. Chacón Rodríguez. (recoge una
serie de datos históricos sobre La Virgen de Coromoto a partir de 1953, año
en el cual concluye su estudio el Hermano Nectario María, hasta el momento
actual). 1966. 160 p. Véase: Documento
que prueba el hecho histórico de la Aparición de Nuestra Señora de
Coromoto. p. 82-109.
Envia tus Artículos a través de nuestro correo expresate@enguanare.com Nota: Tu artículo tardará en publicarse de 2 a 3 días aproximadamente. Se agradece colocar título y autor del mismo; no se le dará curso a opiniones anónimas. Gracias por preferirnos...!
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